
Tupolev SB «Katiusca»
Introducción
El Tupolev SB-2, apodado “Katiuska”, fue uno de los bombarderos más avanzados de su tiempo. Diseñado por la Unión Soviética en los años treinta, destacó por su velocidad, su configuración bimotor y su construcción íntegramente metálica. Su participación en la Guerra Civil española lo convirtió en una de las piezas más emblemáticas de la aviación republicana.
El bombardero rápido que marcó una época
El SB-2 fue un bombardero ligero revolucionario en su diseño. Equipado con dos motores y una estructura aerodinámica, podía alcanzar velocidades superiores a muchos cazas contemporáneos. Durante la Guerra Civil, fue empleado en misiones de ataque a objetivos estratégicos, con resultados diversos según la protección aérea disponible.
Su llegada supuso un salto cualitativo para las Fuerzas Aéreas de la República, que lo utilizaron en operaciones clave, especialmente en la fase final del conflicto.
La réplica única en el CAHS: BK-093
La réplica del Tupolev SB-2 que se exhibe en el Centro de Aviación Histórica de La Sénia es una reconstrucción única, iniciada en 2012. La dificultad del proyecto fue considerable, debido a la escasa documentación técnica existente y la ausencia de unidades conservadas en estado original. En todo el mundo, solo existen dos réplicas de este avión: una en Rusia y la otra en nuestro centro.
El proyecto comenzó tras localizar restos del avión accidentado cerca de La Sénia, lo que motivó la recuperación de su historia. La réplica reconstruida lleva la matrícula BK-093, el mismo código del aparato protagonista de uno de los episodios más impactantes de la guerra en la zona.
El último vuelo del BK-093
El 16 de diciembre de 1938, el Tupolev SB-2 con matrícula BK-093 despegó desde el aeródromo de Figueras con una misión concreta: bombardear el aeródromo de la Legión Cóndor en La Sénia. A bordo viajaban el capitán Gómez como piloto, el teniente Ballester como navegante y observador, y el teniente Sánchez Catalán como artillero de cola.
Durante la aproximación al objetivo, la patrulla fue alcanzada por el fuego antiaéreo alemán. El BK-093 sufrió un impacto directo, perdió el control y cayó en picado. El teniente Ballester logró sobrevivir lanzándose en paracaídas, pero los otros dos tripulantes perdieron la vida en el siniestro.
Este hecho, documentado y reconstruido con testimonios y análisis históricos, dio origen a la réplica que hoy se expone en el CAHS como símbolo de memoria, valor y sacrificio.
Visita el museo
El Tupolev SB-2 «Katiuska» BK-093 forma parte esencial de la exposición permanente del CAHS. Su presencia permite conocer de cerca la historia de la aviación de bombardeo y recordar a quienes participaron en uno de los conflictos más determinantes del siglo XX.

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